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La velocidad del mañana
El renacimiento del vuelo supersónico y la revolución que traerá a nuestras vidas

¡BOOM! Un trueno en el cielo. No entiendes, ya que es un día clarito y soleado.
Volteas, y ves, a un Águila Mecánico. Una maravilla moderna que divide al aire con precisión milimétrica, rompiendo tanto el viento como el sonido. Caes en cuenta, ahí viene el Concorde, el avión supersónico de líneas perfectas que va 2,179 kilómetros por hora (más del doble de un avión normal), dejando atrás una estela que parece dibujar el futuro en las nubes.

Que bonito lo bonito
El avión supersónico Concorde estrenó sus alas por primera vez en 1969, y con él, viajábamos hacia el mañana.
En esos tiempos el progreso tenía una sola dirección: más rápido, más lejos, más alto. Se sentía que cada generación volaría a velocidades que sus viejos solo podían imaginar. Pero, lastimosamente, se acabó lo que se daba y de repente, el reloj se detuvo. Nos conformamos. Nos resignamos a volar a las mismas velocidades que en los años 60, apretados en asientos cada vez más pequeños, teniendo que pagar por el sanguche hediondo que lleva 15 vuelos ahí.
¿Qué le pasó al Concorde?
Este avión, ese símbolo de velocidad y optimismo futurístico, fue en realidad un fiasco financiero monumental. Con asientos minimísimos, y precios que hacían llorar hasta a los traders de Wall Street, el "avión del futuro" vivía en un presente donde solo pocos podían darse el lujo de volar en él. Eso y un centenar de cosas más que contribuyeron a que el Concorde muriera, y las empresas de aviones se conformaran con lo del momento. Pasamos de innovar en velocidad y capacidad y empezamos a optimizar costos, ahorrar gasolina, y meter más gente en cada avión.
Pero como les decimos aquí en La Chispa 🔥, queridos lectores: las olas van, pero tarde o temprano vienen. 22 años después de que el último Concorde se jubilara, un nuevo grupo de ingenieros, emprendedores y soñadores está reviviendo la promesa supersónica. Y aquí viene lo bueno: esta vez, los números dan.

En este Chapuzón, vamos a explorar:
El auge y la caída del Concorde: Por qué falló el futuro
La revolución tecnológica: El regreso del vuelo supersónico
El nuevo mundo hipersónico: Por qué esta vez podrías volar a Mach 2 pagando lo que hoy pagas por business y cómo eso transformará completamente nuestra forma de trabajar, viajar y relacionarnos
Del bit al átomo: Cómo la nueva ola de innovación está sacando la tecnología de nuestras pantallas para volver a transformar el mundo físico
Así que amárrate el cinturón, inclina el asiento hacia el futuro, y prepárate para romper la barrera del sonido con La Chispa 🔥. Porque si todo sale como esperamos, pronto podrás desayunar en Nueva York, almorzar en Londres, y regresar a tiempo para la cena.
¡Suéltale!
El auge y la caída del Concorde: Por qué falló el futuro
Antes de hablar del futuro supersónico, tenemos que entender por qué el pasado no funcionó. Viajemos a la época Groovy:
En 1962, Francia y Reino Unido unieron fuerzas para desarrollar el Concorde. Mientras tanto, EE.UU. creaba el Boeing 2707 y la URSS el Tupolev Tu-144 (el "Concordski").
El 2 de marzo de 1969, el Concorde hace su primer vuelo de prueba. Con su punta alargada pa’ abajo y sus alas en delta, llega a alcanzar velocidades de 2.179 km/h a 18.300 metros de altitud.

El Concorde en su ‘Maiden Voyage’
Volaba tan alto que los pasajeros veían la curvatura de la Tierra y tan rápido que llegabas a Nueva York antes de la hora a la que saliste de Londres (por las zonas horarias).
El primer avión pasajero que rompe la velocidad del sonido. Un pequeño problema: el ruido que esto causa.
Cuando un avión supera la velocidad del sonido, crea una onda de choque que suena como un trueno absurdamente ruidoso, capaz de romper ventanas. Por esto, en 1973, EEUU prohibió los vuelos supersónicos sobre tierra, limitando drásticamente las rutas del Concorde.
El Concorde se volvió ese vecino con la música a todo volumen: vacilón pa’ los de adentro, insoportable para el resto.

El interior del Concorde
El modelo económico tampoco ayudaba:
Capacidad limitada: Solo 100 pasajeros por vuelo.
Consumo masivo: 2 litros de gasolina por kilómetro por pasajero (los aviones normales gastan 0,3).
Mantenimiento carísimo: Piezas únicas diseñadas específicamente.
Rutas limitadas: Solo sobre océanos.
Un billete costaba $16.000 (de los de hoy) para ir y volver entre Londres y Nueva York. Y aun así, las aerolíneas perdían dinero con cada vuelo. El avión volaba al 60% de capacidad en el mejor de los casos.
La crisis del petróleo de 1973 y un accidente de Air France en el 2000, donde se incendió el motor en el despegue (y falleció todo el mundo en el avión), fueron las gotas que rebasaron el vaso.. Finalmente, el 24 de octubre de 2003, el último Concorde comercial realizó su último vuelo.

Se canceló el futuro supersonico.
Durante 20 años, el vuelo supersónico comercial pareció muerto. Boeing, Airbus y los demás se centraron en hacer aviones más eficientes, no más rápidos.
El progreso se movió en dirección horizontal (más eficiencia, más capacidad) en lugar de vertical (más velocidad, más altura).
Pero ahora, una nueva generación está revisitando el vuelo supersónico con un enfoque completamente diferente, aprendiendo de los errores del pasado.
¿Lograrán hacer lo que el Concorde no pudo?
La revolución tecnológica: El regreso del vuelo supersónico
Durante décadas, volar más rápido que el sonido parecía una ambición abandonada. El Concorde se retiró, los fabricantes volvieron a sus aviones de siempre, y todos nos resignamos a pasar 7 horas mirando películas mediocres en pantallas del tamaño de una servilleta
Pero después de años de esfuerzos en silencio y avances tecnológicos, ha llegado el momento de romper la barrera del sonido. Otra vez.
Primero, hay que responder: ¿Qué hace tan difícil volar supersónicamente?
No se preocupen, saben que siempre les hacemos la lección científica divertida y relajada. Vámonos.

El sonido viaja como una onda, a unos 1.235 km/h a nivel del mar. Cuando un objeto supera esta velocidad, decimos que viaja a la velocidad Mach 1. Mach 2, la velocidad del Concorde, significa viajar al doble de la velocidad del sonido.
Para entender como puedes ir más rápido que el sonido, imaginate que estás nadando en una piscina. Si nadas lento, ves las ondas del agua moviendose por tu estilo ranita frente a ti. Pero si nadaras TAN rápido que pudieras moverte más rápido que las propias ondas...ahí esta lo bueno
Superar la velocidad del sonido (Mach 1 - unos 1.235 km/h) no es solo cuestión de motores con más power. Es romper una barrera física con consecuencias muy reales:
El estampido sónico: Cuando un avión supera la velocidad del sonido, crea una onda de choque explosiva. Es como un trueno continuo que sigue al avión en toda su ruta supersónica, rompiendo ventanas y traumando a perros de por vida. Por eso se prohibieron los vuelos supersónicos sobre tierra en 1973.
El calor y la resistencia: A velocidades supersónicas, la fricción con el aire calienta tanto el avión que el Concorde se expandía hasta 25 centímetros durante el vuelo. Sí, literal se estiraba como chicle.
El consumo de combustible: El Concorde quemaba 4 veces más gasolina por pasajero que un avión normal, haciendo imposible tarifas normales.
Estos problemas parecían insuperables... hasta ahora.
La empresa Boom Aerospace acaba de anunciar el "Boomless Cruise", una tecnología que permite volar supersónicamente sin que se escuche ese "BOOM" abajo.
"¿Cómo hicieron eso? ¿Magia? ¿Ingeniería alienígena?"
Ni magia ni extraterrestres. Pura física atmosférica señores. Resulta que el sonido se comporta como la luz: se dobla cuando viaja a través de medios con diferentes propiedades. La velocidad del sonido varía con la temperatura, y la temperatura varía con la altitud. (van a entender con el gráfico)
Si un avión rompe la barrera del sonido a una altitud suficientemente alta, el BOOM sónico cambia de dirección en la atmósfera y hace una curva hacia arriba sin llegar nunca al piso. Básicamente, hace una "U" antes de que alguien pueda escucharlo.

Este fenómeno, llamado "Mach cutoff", se conocía teóricamente. Pero aplicarlo a aviones comerciales requería tecnología que no existía en la época del Concorde:
Motores lo suficientemente potentes para romper la barrera del sonido a altitudes muy elevadas
Sistemas meteorológicos en tiempo real para predecir cómo viajará el sonido en las condiciones atmosféricas actuales
Algoritmos sofisticados para ajustar continuamente la velocidad y altitud óptimas
Boom ha demostrado que lo pueden hacer con su avión de prueba XB-1, volando supersónicamente tres veces sin producir un estampido audible en tierra.
Today, Boom (YC W16) made history. They successfully broke the sound barrier (3 times!) with XB-1, the first civil supersonic jet made in America.
Congrats to @bscholl, Chief Test Pilot Tristan "Gepetto" Brandenburg, and the entire @boomaero team!
— Y Combinator (@ycombinator)
10:25 PM • Jan 28, 2025
Mientras que el Concorde intentó ser todo para todos y falló, la nueva generación de aviones supersónicos tiene un enfoque más pragmático.
Boom Aerospace está construyendo su avión Overture como un avión exclusivamente de clase business. Con 64-80 asientos espaciosos (en lugar de los 100 apretados del Concorde), apuntará directamente al segmento más rentable: los viajeros de negocios que ya pagan $5,000-$10,000 por un asiento premium.

"Pero, ¿no hace eso que sea todavía más exclusivo que el Concorde?"
Aquí está la genialidad: los asientos de primera y business class representan más del 75% de los ingresos en vuelos internacionales, aunque solo ocupan el 30% del espacio del avión. En otras palabras, las aerolíneas ya están ganando la mayor parte de su dinero con un pequeño porcentaje de pasajeros.
Boom ha aprovechado esta realidad. Si diseñas un avión exclusivamente para estos pasajeros de alto valor, puedes ofrecer velocidades supersónicas a tarifas comparables con lo que ya están pagando.
Además, no es coincidencia que el renacimiento supersónico esté ocurriendo ahora. Estamos viendo la convergencia de múltiples tecnologías:
Materiales avanzados: Fibra de carbono, aleaciones de titanio y compuestos que pueden soportar el calor y la presión con menos peso
Simulación computacional: Modelado aerodinámico que hubiera requerido miles de horas en túneles de viento ahora se puede hacer en computadoras
Motores más eficientes: Nuevos diseños que ofrecen más empuje con menos combustible
Inteligencia artificial: Para optimizar rutas, velocidades y consumo en tiempo real
En conclusión, los números dan.
American Airlines, United y Japan Airlines ya han hecho pedidos preliminares para el Overture (nombre del avión final) de Boom, sumando más de 120 aviones pendientes de entrega a partir de 2029.
Si logran cumplir sus promesas, podremos volar de Nueva York a Londres en 3.5 horas, de Los Ángeles a Sídney en 8 horas, y potencialmente, con el "Boomless Cruise", de Nueva York a Los Ángeles 90 minutos más rápido que hoy.
Por primera vez, parece que el vuelo supersónico podría tener un futuro otra vez. Y esta vez, es viable.
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